Coincidiendo con las recientes inundaciones en Caldas de Reis,
Fraga declaró que el embalse de Caldas es necesario para acabar de una vez con el espectáculo
de las lanchas por las calles de Caldas. La Asociación para a Defensa Ecolóxica de Galiza
(ADEGA) respondió a estas declaraciones pidiendo
"más humildad cuando se habla de estas fuerzas de la naturaleza, a menos que el Sr. Presidente se sienta investido de poderes sobrenaturales como para controlar este tipo de
fenómenos atmosféricos" y acercando datos que muestran la falta de idoneidad del embalse promovido por Augas de Galicia para evitar inundaciones en el pueblo
de Caldas. El embalse del Umia se asemeja más a un riesgo para Caldas que una protección.
"Conviene echar unas cuentas, muy elementales y fáciles: anoten los datos y comprueben las operaciones:
Demostraré que: con una
hipótesis de lluvia de 80 l/m2 a lo largo aproximadamente de un
día el embalse de Caldas pasa de 6,28 Hm3 a 15,36 es decir más
del doble. Para temblar.
En
efecto:
-
Cuenca vertiente al embalse de Caldas: 192 km2 (Declaración de Impacto Ambiental publicada en el BOE de 21 de Junio de 1.996)
- Intensidad de las precipitaciones: 80 l/m2 en Pontevedra; 72 l/m2 en Carballiño; 46 l/m2 en Santiago. Por seguridad, para los cálculos conviene tomar el dato más
desfavorable de los tres.
- Capacidad del embalse: 6,28 hm3 = 6.280.000 m3 = 6.280.000.000 litros.
- Cálculo de la precipitación total en la cuenca vertiente en el embalse: 192
km2 x 1.000.000 m2 x 80 l/m2 = 15.360.000.000 litros = 15,36 hm3.

Desde la presa hasta Caldas hay apenas tres Kms y
un desnivel de 86 metros..
"En resumen, mucho más del doble de la capacidad del embalse. Y aún que supusiéramos que parte del agua caída queda retenida en el suelo (cantidad que
después de estar empapado el terreno tiene que ser poco significativa), o que no llovió con igual intensidad en toda la cuenca, los cálculos
demuestran que el embalse quedaría bien pronto (en menos de 1 día) rebasado en su capacidad, lo que, en lugar de aliviar, vendría a agravar muy peligrosamente la situación, pues
habría que abrir compuertas para vaciar en lugar de cerrarlas para retener. Y todo eso, a apenas 3 km río arriba de Caldas. ¿Y que suponer si en lugar de 80 l/m2 fuesen 100 l/m2?".
"¿Imaginan que podría pasar con tales intensidades de precipitación? ¿A quien habría que pedir responsabilidades en caso de una segura catástrofe provocada por
el embalse? ¿A los promotores? Anoten sus nombres por si acaso!"
En determinadas situaciones, los embalses pueden agravar las inundaciones en lugar de evitarlas. ADEGA recuerda lo que aconteció en Noia en 1987, cuando
estuvo a punto de ser desalojada "por temor a que el nivel del agua pasase (a pesar de tener todas las compuertas abiertas) por encima de la presa del Tambre
con el consiguiente peligro de ruptura".
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