CONTAMINACIÓN.

Jueves, 9 de Julio de 1998

EN LA PAGINA IZQUIERDA
LUIS SOLANA

Contaminación


Pero ¿qué está pasando aquí? ¿Es que nadie hace nada para proteger el medio ambiente? ¿Es que nos hemos de despertar cada día con un susto? Porque, ya me dirán ustedes: Boliden, Instituto Geominero, Acerinox, graveras, ríos, etc.; áreas críticas del territorio
español van viendo cómo son contaminadas por sorpresa un día y nadie inicia una campaña general derevisión de riesgos.

Esto del medio ambiente, del sentido ecológico, no termina de calar ni en la opinión general ni entre los gestores políticos. Parecería que, sin un relevo generacional, no hay manera de que estos asuntos se consideren importantes. Da la impresión de que los vertidos sobre el Parque de Doñana no serían tan graves si no fuera porque la opinión pública internacional nos señala con el dedo. Nadie parecía haberse dado cuenta de que había un foco de contaminación nuclear en la planta industrial de Acerinox hasta que los centros de detección de países vecinos advierten de lo que les estamos enviando. Una institución del Estado anda tirando vertidos contaminantes por las alcantarillas de Madrid y, de milagro, se enteran las autoridades autonómicas del ramo medio ambiental. En todos los casos, se ponen en marcha -faltaría más- los trabajos de limpieza y descontaminación; incluso se habla de multas y tribunales. Pero esto del medio ambiente es como el asesinato; muy bien, el criminal pagará sus culpas, pero ¿quién devuelve la vida al muerto? ¿Quién devuelve la vida a un campo o a un entorno industrial contaminado?

En el cuidado del medio ambiente es bueno que existan apartados en los códigos que le dediquen artículos vindicativos, pero lo fundamental es la prevención: sin prevención no habrá manera de conseguir garantías de que los desastres sean casi imposibles. Naturalmente digo casi.

Hay un Ministerio de Medio Ambiente, hay consejeros del ramo en todas (o casi todas) las autonomías, pero ¿aceptan que la prevención es una estrategia insustituible? ¿Son capaces de redactar planes del por si acaso? Y para cerrar la cuestión ¿se atreven a presentar presupuestos cargados de gastos para esa prevención?

Con los incendios forestales se ha logrado convencer a unos y a otros de que prevenir es siempre mejor que curar. Pero en el cuidado global del medio ambiente, me temo que todavía no logramos las cotas adecuadas. Peor aún: me parece que el síndrome Palomares aún nos juega malas pasadas. Recuerden. Una bomba atómica se nos cae de los cielos. Todo se minimiza. No ha pasado nada. Un ministro -¡un ministro!- se baña en las aguas cercanas. Nada, nada pasa. Y a esperar a la próxima.
Soy de los pocos que quedan que consideran a la ministra de Medio Ambiente una mujer muy lista. Más aún, creo que es la más inteligente y la más preparada de las ministras populares. Pero no estoy seguro de que Isabel Tocino esté en la línea de lo que en esta columna se defiende: anticipación, planificación, vigilancia. Ya me gustaría. Todo, antes que tener que
bañarse en aguas, tierras o lodos contaminados. Llegados ahí, la cosa ya tendrá mal remedio.
Complementado con autos de fe en los tribunales, muy aplaudidos, pero inútiles para recuperar lo irrecuperable.

¿Nadie empieza ?

Nota : los subrayados son mios, no del autor. Pido perdón al mismo.

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