De momento se
ha abierto una ronda de
contactos y de intercambio
de papeles «a un segundo
nivel», pero tendrá que
derivar en una negociación
abierta para que Galicia
obtenga compensaciones de
las compañías eléctricas. El
conselleiro de Medio
Ambiente, Manuel Vázquez,
anunció ayer que su
departamento ha iniciado
conversaciones con las
operadoras hidroeléctricas
para exponerles la necesidad
de que reviertan a la
comunidad una parte del
beneficio que obtienen por
el aprovechamiento de los
recursos naturales gallegos.
Justo después de que el
presidente de Unión Fenosa,
Pedro López Jiménez,
expresara su disposición a
negociar con la Xunta sobre
este asunto, el responsable
de Medio Ambiente reconocía
ayer en los pasillos del
Parlamento que tal diálogo,
en realidad, ya existe y
que, aparte de la compañía
galaicomadrileña, también
implica a Iberdrola y a
Endesa.
Manuel Vázquez remarcó que
el Ejecutivo gallego
aprovechará estas reuniones
de trabajo con las
operadoras para buscar
«fórmulas de actualización»
de las concesiones
hidroeléctricas, que en la
mayoría de los casos no
vencerán antes del año 2061.
De hecho, recordó que existe
una ley de aguas de nuevo
cuño, aparte de otras
normativas y directivas
europeas, que ya han sido
invocadas por otras
comunidades autónomas para
renegociar las licencias.
Y aparte de eso, el
responsable de Medio
Ambiente subrayó que tampoco
se puede soslayar que, en la
actualidad, empieza a cobrar
forma «una percepción social
nueva» para que todas
aquellas compañías que
realicen un aprovechamiento
de los recursos naturales
gallegos «reviertan» parte
de sus beneficios a la
comunidad. «Hoy veo que las
grandes empresas empiezan a
percibir este mismo
concepto», insistió Vázquez.
Impuesto verde
El esquema con el que
trabaja el Ejecutivo gallego
incluye la creación de una
especie de impuesto verde o
ecotasa, que se aplicaría a
las firmas hidroeléctricas.
Sería algo parecido al
precio público aplicado por
los ayuntamientos a las
firmas energéticas por la
ocupación del suelo, el
subsuelo o el vuelo de la
vía pública municipal,
conocida popularmente como
tasa de palomillas.
No obstante, el conselleiro
de Medio Ambiente explicó
que todavía no se ha
iniciado un proceso formal
de negociación, e incluso
advirtió de que las
soluciones no van a ser
inmediatas, «van a llevar su
tiempo», dijo.
En lo que sí se está
aplicando ya la
Administración gallega es en
aprovechar la nueva
legislación sobre aguas para
«revisar una a una» cada
concesión hidroeléctrica con
el fin de determinar el
«margen de maniobra» de que
dispone la Xunta de Galicia
para entablar esta
negociación. «Y estoy
convencido de que si
revisamos a fondo, nos vamos
a encontrar sorpresas»,
manifestó el ?conselleiro.
El Ejecutivo gallego es
consciente de que en
concesiones antiguas como
las de Belesar y Os Peares,
ambas pertenecientes a Unión
Fenosa y que datan del año
1948, el margen de actuación
es más bien limitado, algo
que en cambio no ocurre con
las licencias de nuevo cuño
o con las ampliaciones de la
potencia instalada.
Ampliación de potencia
De hecho, Manuel Vázquez
explicó que buena parte de
los proyectos
hidroeléctricos previstos
para Galicia apuestan por la
ampliación de potencia de
los embalses ya existentes
con la instalación de nuevas
turbinas, razón por la cual
el responsable autonómico de
Medio Ambiente considera
«crucial» que el impuesto
verde, en caso de crearse,
se aplique no como una
tarifa fija, sino como una
tasa que grave la producción
energética.
En cualquier caso, Vázquez
insistió en que los
contactos con las eléctricas
estarán presididos por el
mutuo acuerdo, aunque
siempre debe primar, dijo,
el «interés xeral».