CARNAVAL  EN  OURENSE.

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UN ENTROIDO DE LUCES Y SOMBRAS.

(Enrique Bande)

Reproduzco un artículo aparecido en el diario La Región el dia 20 de febrero de 1999. Escribe  Enrique Bande.

 

 

Fue el entroido 99 una fiesta falta de compromiso con nuestras tradiciones lúdico-culturales. Estuvo plagada de exotismo en los ritos, en las vestimentas, en las canciones y en la música. Desde las 5 de la tarde los ourensanos nos echamos a las calles para disfrutar como "mirones" viviendo las fiestas sin comprometernos con el evento y, lo que es peor, sin participar.

No se vieron disfraces típicamente gallegos excepto en los que escenificaron el "Ourense Natural" y el desembarco vikingo.

Ourense Natural. A favor de la limpieza de los ríos.

Desembarco vikingo.

En nuestras calles estuvieron ausentes los disfraces, tanto los individuales como los colectivos de personas mayores representantes de la vida ciudadana, como sucede en la villa de Xinzo con el Vilariño y en la de Verín con la Pescadilla. Solo pudimos ver niños y jóvenes disfrazados de payasos, de brujas, de fontaneros, de limpia-cristales, de marionetas, de reyes y de angelotes. La procesión ritual llamada vulgarmente "el desfile" tardó siempre en comenzar el recorrido. Al caer la tarde, cuando la luz era casi nula y con un frío que se había adueñado de la ciudad, comenzó un desfile que en algunos momentos revistió gran vistosidad con los pelícanos, las diosas indias, las lámparas vivientes y los "boteiros". Pero en todo momento faltó creatividad. Fue el del 99 un entroido plagado de luces y sombras. Una cosa tengo que destacar y es que estuvieron ausentes la mofa, los elementos obscenos, irreverentes, sarcásticos, sexuales y sacrílegos. También estuvo ausente la crítica política, clerical y social. En esto alabo al Concejal de Cultura. Fue el entroido 99 un entroido sin identidad propia, y poco o nada comprometido. Dominó el simbolismo muchas veces de dificil inteligencia para las masas y el arte por el arte. Elementos destados fueron la música, el ritmo y la cultural pero en todo momento foránea. ¡ Ya es hora de que hagamos un entroido gallego y ourensano !. Podemos afirmar que fue el de este año un entroido romántico, simbólico orientalizante, poco comprometido, falto de denuncia, de crítica social y de compromiso ciudadano, elementos estos que en todo tiempo estuvieron íntimamente vinculados con esta fiesta.

  También estuvieron ausentes nuestros gaiteiros, nuestras charangas y nuestras agrupaciones musicales. Faltó totalmente la participación de comparsas y de números llegados del Norte de Portugal, notas ya familiares en las calles de la ciudad de Ourense tanto en el desfile del entroido como en la Batalla de Flores.

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